En el marco del que sería su aniversario número 73, Matamoros demostró que la imagen de Rigo Tovar sigue viva, al recordar -en diferentes eventos- su vida, su trayectoria artística que quedará inmortalizada, a través de un mural que se pinta en el edificio que alberga el Museo que lleva el nombre del ídolo matamorense.

Los festejos que iniciaron con las tradicionales mañanitas en el monumento dedicado a “Rigo Tovar”, fueron presididos por el alcalde Mario Alberto López Hernández y por los integrantes del Patronato de Amigos, que preside Julio Alberto Rubio Pérez.

Hasta el monumento dedicado al trovador del pueblo, que se encuentra ubicado en la avenida que lleva su nombre, arribaron autoridades municipales, familiares, entre ellos, su hermano Marco Antonio Tovar García y admiradores del intérprete de “Mi Matamoros Querido”, canción que llevó por todo el mundo, poniendo en alto el nombre de esta gran ciudad.

Al dirigir un mensaje a los asistentes, el Presidente Municipal se refirió a Rigo Tovar “como un gran ciudadano, que en su momento nos dio y nos sigue dando alegría, que sentimos en nuestros corazones al escuchar su música; es ahí donde queda inmortalizado Rigo Tovar”.

En el monumento se realizó una guardia de honor y se colocó una ofrenda floral mientras que la rondalla magisterial entonaba las mañanitas y más tarde lo hizo un Mariachi que también interpretó las canciones del famoso ídolo matamorense.

Aproximadamente a las 18:00 horas, en la explanada del Museo Rigo Tovar continúo el homenaje con entrega de reconocimientos a los integrantes originales del Costa Azul: David González, Arturo González, Juan Jiménez y José Luis Esquivel, fallecido hace dos meses, motivo por el cual, su hija recibió el reconocimiento de manos del Presidente Municipal.

Ahí frente a un público emocionado que entonaba las canciones, “Cómo será mi mujer”, “El Sirenito” “No que No”, “Oh que gusto de volverte a ver” “Perdóname mi amor por ser tan guapo”, el presidente del Patronato y periodista Julio Alberto Rubio Pérez compartió algunos de los recuerdos que vivió con el ídolo matamorense, de quien es admirador y llegó a entrevistar en varias ocasiones.

“Me preguntan que sí soy pobre; pero yo no me considero pobre, porque donde quiera que voy tengo muchos amigos y no me falta nada”, le dijo Rigo Tovar al periodista Rubio Pérez, quien tomó la única y última fotografía en el hospital, momentos antes de su muerte.

Y como admirador de Rigo Tovar, el Presidente del Patronato ha venido trabajando desde hace varios años para mantener vivo el recuerdo del ídolo, en agradecimiento al culto que le hizo a Matamoros a través de su música.

Con el apoyo del alcalde Mario Alberto López Hernández, el Patronato de Amigos de Rigo Tovar lo inmortaliza a través de un impresionante mural que rodea el edificio en donde se encuentra el museo, obra realizada por los artistas Joaquín García Quintana y Miguel Angel Robledo Colchado.

Son cuatro caras de Rigo Tovar las que rodean al Museo en donde se plasma su trayectoria artística, inclusive quedó inmortalizado a través de la pintura dedicada al ídolo de Matamoros, su famoso Rolls-Royce, color blanco.